Supertucano para Colombia
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Ocho años desde que se puso en marcha el programa, Colombia ha decidido relanzar su licitación de compra para 24 aviones de apoyo táctico para 2006. A pesar de ser el único oferente, el Super Tucano ha sido siempre el favorito de la Fuerza Aérea colombiana; esperándose que la decisión de su compra se decida a partir de este mes.
Este largo proceso, además ha estado lleno de problemas, especialmente por las quejas de varios fabricantes de aeronaves por una supuesta falta de equidad en su llamado a licitación. Esta situación llegó a tal extremo que el pasado mes de mayo, cuatro de las seis empresas internacionales que participaron en la licitación anunciaron su decisión de apartarse del proceso porque consideraban que las condiciones estaban dirigidas a que ganara una sola compañía: la brasileña Embraer.
Finalmente, la empresa brasileña terminó siendo el único oferente; y por ende, la única oferta a ser considerada por los representantes del Ministerio de Defensa y de la Fuerza Aérea de Colombia.
Aviones Supertucano para la Fuerza Aerea de Colombia
El proyecto original para la compra de nuevas aeronaves se inició en 1997 ante la necesidad de reemplazar los Rockwell 0V-10A Bronco y Cessna A-37, aunque no fue hasta 2001 que se redactaron los requerimientos por el Departamento de Nacional de Planeación del Consejo Nacional de Política Económica y Social, en el que se contemplaba la compra de 36 aviones por 540 millones de dólares, de los cuales 24 debían ser turbohélice y 12 reactores.
En dicho documento se señalaba que primero se debía efectuar la adquisición de los turbohélices por 234,56 millones de dólares y posteriormente los reactores. Sin embargo, en 2002, a finales del mandato del presidente Andrés Pastrana, se suspendió el proyecto porque tomar una decisión de esa cuantía era difícil y, además, había inquietudes sobre el tipo de avión que se debía comprar (turbohélice o reactor).
En octubre de 2004 se reactivó el programa ante la necesidad de brindar apoyo de las tropas en tierra. Dos meses después, se decidió que las aeronaves adquiridas deberían ser o bien propulsadas por motores turbohélice o reactores, ya que estaba claro que no iba a haber fondos para la segunda etapa prevista originalmente.
«La adquisición de los aviones de combate táctico no es una opción si no una necesidad que tienen las fuerzas militares, pues su objetivo es salvar vidas. El factor predominante en el combate a los grupos ilegales está en la superioridad aérea, para dar apoyo a las tropas de tierra. Por eso este proceso de compra se debe hacer», fue la declaración de Jorge Mario Eastman, viceministro de Defensa colombiano.
Así, en marzo del año pasado, se emitieron nuevos pliegos de licitación definitiva; Las condiciones que se imponían dejaron prácticamente fuera de la competición a todos los oferentes de aviones a reacción, ya que la nueva condición económica hacía inviable cualquier oferta de unavión a reacción.
Tanto desde el Ministerio de Defensa como desde la misma Fuerza Aérea colombiana se ha señalado que: «los aviones que se adquieran, deben tener una expectativa de vi-da de, por lo menos, 30 años, y permitirán a la institución, a mediano y largo plazo, continuar cumpliendo con sus diversas misiones».
Comienzan las pruebas
Uno de los requisitos establecidos era que, una vez abiertas las ofertas, la Fuerza Aérea colombiana realizaría pruebas operativas antes de la adquisición.
Como única empresa presente en la licitación, Embraer trasladó dos Super Tucano a la base aérea de Catam (Bogotá), donde fueron ensamblados para iniciar las pruebas exigidas. Posteriormente ambos aviones fueron trasladados a la base de Apiay, en el sur del país, donde realizaron en primer lugar una demostración ante el ministro de Defensa y cúpula militar antes de dar comienzo formalmente a las pruebas de vuelo sobre el territorio de las selvas orientales, montañas del noroeste y a los valles del suroeste de Colombia.
Una parte de las pruebas consistió en establecer si son realmente aptos para las tareas de interdicción aérea y de combate; además de cubrir las rutas entre las diferentes unidades de que la fuerza tiene establecidas en el territorio colombiano; y evaluar además distintos aspectos como la cantidad de armamento que se puede llevar en cada configuración de misión; las distancias y altura máxima; el tiempo de sobrevuelo en la zona de operación y sobre el blanco; y la comprobación de las características de las aeronaves.
Cabe destacar que la Fuerza Aérea colombiana ya cuenta con 14 aviones T-27 Tucano para el entrenamiento avanzado, lo cual es una ventaja para los pilotos y mecánicos que están familiarizados con los equipos brasileños, lo que simplifica la transición al nuevo avión y reduce los costos de la misma.
Una vez terminadas las pruebas, se procedió a análisis de las propuestas jurídicas y económicas. El viceministro Eastman dijo que en este mes de septiembre se sabrá si el Super Tucano es el elegido, y que una vez tomada la decisión, se formalizará el contrato antes de fin de éste año y 11 meses después deberán llegar los primeros cuatro aviones al país.