Transporte aéreo de la fuerza aérea estadounidense
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El Ejército más poderoso del mundo lo es no sólo en términos de modernidad/cantidad de sus medios. Uno imponente maquinaria logística posibilita que además este Ejército sea capaz de desplazarse a cualquier parte del mundo con garantías de éxito. Así, en el caso norteamericano no se cumple lo máxima de Napoleón que decía: «Cuando la logística folla los soldados pasan hambre». El gigante norteamericano ha organizado el transporte de suministros y tropas para que esto no ocurra. Los soldados norteamericanos no pasan ni hambre ni sed.
Parece que los ejércitos de los Estados Unidos han dominado de tal forma esta vital materia militar que no se verán nunca en la situación que comentaba el Gran Corso.
Los conflictos modernos han ido incrementando las necesidades de la logística hasta magnitudes inimaginables en la antigüedad. A medida que el número de tropas de combate ha ido disminuyendo, su equipo, suministros y el número de militares encargados de darles sostén logísticos se han ido incrementando progresivamente.
La importancia que dan los estadounidenses a este vital cometido hizo que crearan uno de los denominados Mandos Unificados de Combate, el Mando de Transporte (USTRANSCOM).
Estamos ante un organismo con dirección propia que, desde su cuartel general situado en la base aérea de Scott (Illinois), coordina y subordina los respectivos mandos encargados de esta labor, de los tres principales componentes de las fuerzas armadas: El Mando de la Gerencia del Tráfico Militar del Ejército de Tierra, el Mando de Transporte Militar Marítimo (Armada) y el Mando de la Movilidad Aérea (Fuerza Aérea).
De nuevo, con ocasión del conflicto de Iraq, este mando ha demostrado que sus engranajes funcionan a la perfección. Fueron ellos quienes coordinaron el transporte de los cerca de 200.000 militares y sus miles de aviones y buques, así como de sus millones de toneladas de material logistico, que comprenden combustible, munición, repuestos, equipos de mantenimiento, sanitarios, comedores, duchas, etcétera.
Este despliegue se hizo además en una zona del mundo en la que apenas se puede conseguir ningún suministro, salvo parcialmente el combustible. Como punto a su favor estaba la experiencia acumulada durante las campañas «Escudo del Desierto» y «Tormenta del Desierto» que lograron la liberación de Kuwait, en 1991, además de la consiguiente experiencia de mantener tropas en la zona durante los 12 años transcurridos desde aquella guerra.
Como se realiza el transporte aéreo de la fuerza aérea estadounidense
Hay que tener en cuenta que un carro de combate consume más de 200 litros de combustible por cada hora que está en marcha, y que sólo las tropas de vanguardia que invadieron Iraq, consumían 1 millón de litros de agua al día. Por tanto estamos hablando de cifras astronómicas de suministros.
Si Estados Unidos ha creado el Ejército más poderoso jamás visto sobre el planeta, se basa principalmente en su magistral logística. Una tarea militar crucial que no luce como la de los soldados de elite que se infiltran tras las líneas contrarias, o la de los pilotos de los sofisticados F-117, pero que es vital para la operatividad de éstos.
Siguiendo con el ejemplo anterior, baste decir que un avión fantasma necesita para operar de una considerable cantidad de combustible, material mecánico y suministro de armas inteligentes, por no hablar de las necesidades de su piloto y los varios especialistas que hacen posible que sea operativo. Así, hasta la más apartada base del desierto han llegado puntualmente los C-130 del AMC para suministrar todo el material necesario.
Respecto al modo de desplazamiento de esta inmensa cantidad de material son todavía los barcos los que se llevan la mayor parte de la carga, aunque cada vez más los aviones de transporte van cogiendo porcentaje a estas cifras, además de tramitar todo el material de necesidad urgente.
Además, el transporte del personal ha pasado a ser casi en su totalidad responsabilidad del AMC, dada la tardanza de los navios en llegar a la zona, en torno a 3 ó 4 semanas, saliendo desde Estados Unidos.