Laponia finlandesa
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Bañarse en medio de un mar helado, disfrutar de un paseo en trineo (tirado por perros o renos), pilotar una moto de nieve, dormir en una construcción de hielo, observar las hipnóticas auroras boreales, respirar el aire más puro de Europa y conocer a Papa Noel... todo esto es posible en la Laponia finlandesa, un auténtico paraíso hecho realidad.
Los amantes de la naturaleza y la aventura tienen en Finlandia uno de los países más idílicos del planeta. Esta región que evoca el frío solo con nombrarla, deslumbra desde el primer contacto que tenemos desde la ventanilla del avión. El aterrizaje en Oulu, capital de la provincia del mismo nombre y la más importante del norte del país, con una población de 130.000 habitantes y a 550 kilómetros de Helsinki, es la puerta de Laponia, la región más turística de Finlandia. Pero todavía nos faltan otros 207 kilómetros hasta llegar a Rovaniemi, capital de la región lapona, donde da comienzo un viaje de ensueño. Lo primero que hay que hacer, según nos comentan, y debido a las bajas temperaturas de la zona, es equiparse con un traje térmico, guantes y botas. Con ellos podremos realizar cualquier actividad sobre la nieve.
Uno de los principales atractivos de la ciudad es el Santa Claus Village, situado a unos ocho kilómetros del centro. Cualquier momento del año es bueno para visitar el taller de Papa Noel y la oficina de Correos, donde niños de todo el mundo envían sus cartas llenas de sueños por cumplir. Es inexplicable ver cómo se ilumina la cara de los niños cuando ven a este personaje, que todos los 24 de diciembre visita su hogar.
Tras hacernos la foto oficial con este mágico personaje, y como la temperatura media está por debajo de los cero grados, es recomendable y reconfortante hacer una parada en alguna de las tiendas-bar que se encuentran en la zona y disfrutar de un café o un té bien caliente, acompañado de unas deliciosas galletitas artesanales.
A menos de un kilómetro está el Santa Park, un parque temático navideño donde los más pequeños podrán disfrutar de diferentes atracciones en un ambiente mágico.
Viajar a Laponia finlandesa
Para aquellos que prefieran empaparse de la vida en el ártico -costumbres, historia, ciencia y naturaleza- pueden visitar el Arktikum, el museo provincial de Laponia, un edificio de moderno diseño realizado por el los arquitectos daneses Birch-Bonderup, Thorup-Waade y Lehtipalo.
Para recuperar fuerzas después de un intenso día, es recomendable probar una típica cena la-pona en el Snowland, un maravilloso restaurante de hielo, donde la amabilidad de su gente invita, tras la degustación de maravillosos platos, a tomar un poco de vodka en un vaso modelado en hielo, charlar en inglés (la mayoría de los fineses son bilingües) e incluso cantar ante una hipnotizante hoguera. Para los noctámbulos, la jornada puede finalizar recorriendo las calles de Rovaniemi, ya que sus bares y discotecas no cierran hasta altas horas de la noche.
A poco más de 100 kilómetros al sur de la capital se encuentra Kemi, una importante ciudad portuaria con dos de las mayores atracciones de Laponia: el rompehielos Sampo y el castillo de hielo más grande del mundo.
Cuando el mar Báltico se congela, la única forma que tienen los barcos de navegar es apoyados por rompehielos. Uno de ellos, el Sampo, se ha dedicado al transporte de turistas. En este sólido barco, el viajero podrá disfrutar del sobrecogedor paisaje del mar helado y del hielo resquebrajándose bajo sus pies. Posiblemente su mayor atractivo se encuentra al detenerse y cuando permite pasear sobre las aguas heladas y, a los más atrevidos, bañarse con trajes especiales en un agua que está por debajo de los -20° C. Tras una merecida comida, se regresa a puerto, desde donde se puede visitar el castillo de nieve, una auténtica obra maestra de arquitectura. Emblema por excelencia de la ciudad, el edificio puede visitarse o incluso puede convertirse en lugar de alojamiento, ya que dispone de 20 habitaciones de hielo con el mobiliario y la decoración realizada también en este material.
Continuando con las inolvidables sensaciones que ofrece Laponia, es recomendable visitar Yllás. Esta pequeña ciudad del norte es ideal para realizar todo tipo de actividades sobre la nieve, desde esquí hasta excursiones en motos especiales, pasando por paseos con trineos de renos o de perros. La sensación de libertad con estos medios de transporte es indescriptible. Su estación de esquí ha sido designada la mejor de 2007 en Finlandia gracias a su diversidad y su desarrollo orientado al consumidor.
Cerca de Yllás se encuentra el Lainio Snow Village, una construcción de hielo de 7.500 metros cuadrados en el que se sitúan un restaurante, un bar y las habitaciones y suites de su hotel. Para los menos atrevidos, en su planta baja dispone de un salón, un par de habitaciones realizadas en madera, aseos y sauna. La sauna es muy característica en Finlandia y se ha convertido en un símbolo de la cultura nacional. Se estima que hay más de dos millones de saunas en un país de algo más de cinco millones de habitantes. Tras disfrutar de una, los finlandeses recomiendan, o bien salir a la nieve para revolcarse sobre ella o, si se está cerca de un lago, hacer un agujero y zambullirse en él.
En este aislado lugar, flanqueado por enormes esculturas de hielo, se puede disfrutar de un hermoso atardecer y sobre todo, entrada la noche, del maravilloso mar de estrellas que se expande sobre el horizonte.
Si aún tenemos fuerzas y queremos saborear una buena cena, es muy recomendable acercarse al restaurante Poro, un agradable lugar donde los lugareños disfrutan de diferentes manjares en buena compañía.
Continuando hacia el norte, los aficionados al esquí cuentan con una de las mejores estaciones de Finlandia: la de Levi. Principal centro de vacaciones del invierno finlandés, dispone de más de
100 hectáreas para esquiar, 48 pistas, 15 de ellas iluminadas, además de un Snow Park, un Halfpipe y un Superpipe. También los amantes del esquí de fondo tienen en esta estación su paraíso, ya que hay 230 kilómetros de pistas, 28 de ellas iluminadas.
Otro de los atractivos de Levi son sus alojamientos. Esta pequeña localidad cuenta con una amplia oferta de cabanas de madera para cualquier número de personas, además de maravillosos hoteles con todo tipo de comodidades. Entre otras, sauna en todas las habitaciones. Para reponer fuerzas de un día deportivo, se puede visitar el restaurante Crazy Reindeer "Kammi", un lugar donde poder gozar en su bar de cualquier combinado y cenar en su cabana auténtica carne de reno o alguno de los deliciosos pescados de la zona.
Al encontrarse tan al norte, este es un lugar muy apropiado para finalizar el viaje con el intento de poder extasiarse con la visión nocturna de una infinita aurora boreal, uno de los acontecimientos naturales más impresionantes que hay sobre la faz de la tierra, y deseando volver muy pronto a este país de ensueño.