Museo Aeronáutico de Holanda

Tras once largos meses cerrado, el museo aeronautico holandés ha reabierto sus puertas. En este tiempo, se ha mudado del Aviodomo en el aeropuerto de Schiphol (Amsterdam) al Aviodromo del aeropuerto de Lelystad.
El Aviodomo (Domo de la aviación), como se conoce a este museo, se había quedado pequeño tras tres décadas de crecimiento. Por eso, se tomó la decisión de trasladarlo a unas nuevas instalaciones en el aeropuerto de Lelystad, construido sobre terreno reclamado al mar en la zona conocida como «Zuiderzee». Esta zona, en la Segunda Guerra Mundial, era sobrevolada regularmente por los aviones entre el Reino Unido y la Europa continental, y en ella encontraron su fin muchos de ellos, incapaces de llegar hasta sus bases.
Hoy el aeropuerto de Lelystad no sólo acoje al Aviodomo, incluidos sus dos aviones volantes, un DC-2 y un L-749A, si no a varias organizaciones y grupos históricos holandeses.
El Aviodomo ha pasado de un domo a un gigantesco edificio en forma de ala que acoje, no sólo la exhibición de aeronáutica, si no una sala de recepciones, un cine, un restaurante, salas de congresos y, por supuesto, la tienda del museo.
Visita al museo Aeronáutico de Holanda
La entrada para los visitantes no puede ser más sorprendente. Tras ver en la puerta el prototipo del Fokker 50, entran en un ascensor, o quizás deberíamos decir una máquina del tiempo. El descenso les lleva desde los prehistóricos Pterodáctilos hasta las lanzaderas espaciales, pasando por todo lo que ha tenido alas por medio. Al salir, lo primero que se ve es a Otto Li-lienthal volando sobre una colina, mientras, un poco más lejos, Louis Bleriot cruza el canal de la Mancha mientras uno de los aviones de los hermanos Wright es preparado para el primer vuelo de una aeronave motorizada en Holanda, lo que ocurrió el 27 de junio de 1909.
Después encontraremos el Fokker Spin, el cual, colgando frente a una pantalla donde se proyecta una película, podemos ver volando sobre la iglesia de Haarlem. En este recorrido de regreso hacia nuestros días, los siguientes aviones son también diseños de Anthony Fokker. Primero un Dr.l de la Primera Guerra Mundial en el frente oeste, seguido un Koolhoven Bantam expuesto en la exposición ELTA de Amsterdam en 1919, pasando por al factoría Fokker en los años veinte y un Fokker F.VIIa en Batavia (hoy Yakarta, Indonesia) en los colores de Netherlands East Indies. Después, a través del fuselaje de un Fokker F.XVIll en reconstrucción, llegamos a la Segunda Guerra Mundial, que se representa con un Supermarine Spitfire en los colores utilizados en las Indias Orientales holandesas (Indonesia) tras esta, así como un V-1 alemán. Cuando estemos dentro del fuselaje, este comenzará a moverse, y en sus ventanas se proyectará una película en blanco y negro, tomada en la ruta a Batavia. Podremos ver las pirámides, Iraq y los palacios en India.
En la zona central del edificio se encuentran los aviones más modernos: un C-47 de KLM. Un Tiger Moth y un Fokker S-11 comparten la plataforma de Schiphol en los años cincuenta. Un Hawker Hunter británico, frente a un MiG-21 de la Alemania del Este, que espera en un refugio, y un Sikorsky de la Marina holandesa a bordo del portaaviones holandés Karel Doorman. Sobre ellos, varios veleros y un Piper J.3 remolcador vuelan en el circuito.
La siguiente pare de la exposición la componen dos de los mayores aviones del museo: el Fokker F.27 más antiguo que existe, uno de los prototipos, y un DC-4. Este está en pleno overhaul, el cual se realiza allí mismo, lo que permite a los visitantes ver el interior del avión y otras partes que normalmente están tapadas por planchas.
Frente al edificio, y al otro lado de la calle de rodaje que lo une con las pistas del aeropuerto, se encuentra una réplica de la terminal y torre de control originales de Amsterdam, destruidos por los alemanes. Ello nos lleva de regreso a 1928, y frente a ellos encontramos varios aviones en vuelo, como un DC-2 y un DC-3 naranja, los colores empleados por los holandeses tras la invasión alemana. Junto a ellos está previsto que se vayan añadiendo otros aviones de época.
Sin duda esta zona es la más atractiva para los visitantes, con innumerables oportunidades y ángulos para tomar fotografías. Sólo queda esperar que el Constellation se una pronto a esta colección.
Frente a Schiphol se ha construido una réplica de un hangar británico tipo T-2. Allí dentro, los visitantes pueden ver algunos de os aviones en los que se trabaja actualmente, así como otros que están almacenados. Un ejemplo es un P.2 Neptune, usado por la Marina holandesa, pero que hoy está pintado con los colores de KLM después de haber sido usado por la Escuela Técnica de KLM.